viernes, 2 de agosto de 2013

La UNCTAD: Comercio mundial y desarrollo.

Aunque las negociaciones del GATT sirvieron para dinamizar las relaciones económicas internacionales, los países en vías de desarrollo no se beneficiaron en gran medida y su cuota de mercado del comercio mundial fue disminuyendo. Esto se explica porque su Relación Real de Intercambio era desfavorable, ya que los precios de sus exportaciones (materias primas, productos tropicales, minerales) aumentaban a un ritmo muy inferior al de sus importaciones, compuestas principalmente por manufacturas.

Si bien la mayoría de países en vías de desarrollo eran miembros del GATT, no consideraban que este fuera el marco más adecuado para defender sus intereses y, por ello, se creó en 1964 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo conocida por UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development). Esta organización constituye un organismo permanente de la ONU que ha tratado de facilitar el acceso al comercio mundial de los países menos ricos mediante dos mecanismos:

-       El Fondo Común de Productos Básicos trata de mantener estable el precio de estos productos a través de los llamados Acuerdos Internacionales de productos (incluyen diez productos) de forma que los principales países productores controlen la oferta y tengan posibilidad de fijar los precios que de otra forma siempre serían marcados por los países compradores.

-       El Sistema de Preferencias Generalizadas. El objetivo es que los países en vías de desarrollo participen de forma creciente en el comercio de manufacturas. Para ello se puso en marcha un esquema compuesto por 16 preferencias independientes a través de las cuales los países industrializados aplican aranceles cero o muy reducidos y eliminan las restricciones cuantitativas a las manufacturas procedentes de países en vías de desarrollo.

Fue en la UNCTAD-II (Nueva Delhi, 1968) donde se propuso que los países ricos transfirieran anualmente el 0,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) a los menos desarrollados por medio de la ayuda oficial al desarrollo.

 
ORGANIZACIONES ECONÓMICAS INTERNACIONALES
 
 
Las empresas que actúan en mercados exteriores forman parte de un entorno internacional en el que también participan instituciones y organismos supranacionales cuyas decisiones afectan a los flujos de comercio e inversión, a la transmisión del conocimiento y la tecnología, y a las condiciones de competencia en los mercados.  Por ello, es conveniente que las empresas exportadoras conozcan el funcionamiento de estas instituciones y su evolución futura, ya que incidirán en sus operaciones internacionales y en el diseño de las estrategias de expansión en mercados exteriores.
 

 La Organización Mundial del Comercio y la Libertad de Comercio.

Antecedentes: A pesar de los argumentos a favor del libre comercio, la realidad es que, históricamente, los países han puesto en práctica medidas proteccionistas para defender sus industrias nacionales de la competencia extranjera, sobre todo, en épocas de incertidumbre política y de crisis económica.
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los países establecieron medidas proteccionistas y estrictos controles de cambios que dificultaban enormemente el desarrollo de las relaciones comerciales. Pronto se vio el perjuicio que suponía este proteccionismo sobre el nivel de renta y de bienestar de los ciudadanos al dificultar la división internacional del trabajo y con ello una asignación eficaz de los recursos, de acuerdo con las teorías clásicas del comercio internacional.
El esquema de instituciones que se inició a partir de 1946 con los acuerdos de Breton Woods (cuando se crearon el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial) establecía otra institución: la Organización Internacional del Comercio (OIC), cuya función sería regular los intercambios comerciales a escala mundial. A partir de 1947 se iniciaron negociaciones para la reducción de los elevados aranceles existentes en aquella época. El 30 de octubre de ese año 23 países de economía de mercado firmaron el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, más conocido por sus siglas inglesas GATT (General Agreement on Tariffs and Trade).
El GATT fue un acuerdo intergubernamental cuyo objetivo fundamental era perseverar y fomentar la progresiva liberalización del comercio internacional mediante la regulación de las relaciones comerciales entre sus signatarios, que se denominan partes contratantes. Su sede está en Ginebra.
Funcionamiento: El órgano decisorio es la Asamblea de las Partes Contratantes, que aprueba las resoluciones siempre que estén de acuerdo al menos dos tercios de los países signatarios. La Asamblea se reúne dos veces por año, y existe además un Consejo de Representantes (generalmente los ministros de Comercio de los Estados miembros del Acuerdo) que se reúne cuatro veces al año, e igualmente cuenta con poderes resolutorios, si bien supeditados a la aprobación final de la Asamblea.
Los países firmantes del acuerdo debían celebrar sucesivas rondas de negociaciones multilaterales para cumplir con su objetivo. En la última ronda celebrada, la Ronda de Uruguay, en el acta final firmada, se acordó crear una Organización Mundial de Comercio (OMC) que se encargara de velar por la libertad de los intercambios comerciales y de servicios.
La Organización Mundial de Comercio ha sustituido al GATT y sus funciones son:
-       Hacer cumplir los acuerdos multilaterales de comercio firmados hasta su creación y seguir fomentando el libre comercio
-       Servir de foro para las negociaciones comerciales multilaterales e, incluso, bilaterales de los países miembros
-       Cooperar con otras instituciones internacionales como son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)
La OMC es la institución encargada de asegurar el desarrollo y la liberalización del comercio mundial, de hacer cumplir los acuerdos de la Ronda de Uruguay y de solucionar los conflictos comerciales que se puedan producir. Tiene la misión de administrar los órganos que se van a crear en su seno para la solución de diferencias entre sus miembros: el Consejo de Comercio de Mercancías, el Consejo de Servicios y el Consejo de los Derechos de Propiedad Intelectual.
Principios de funcionamiento: El principio básico de funcionamiento de la OMC se contiene en la cláusula de la nación más favorecida; esto significa que las partes contratantes están obligadas a concederse mutuamente un trato igualmente favorable al que otorguen a cualquier otro país miembro del Acuerdo en sus relaciones comerciales. Por ejemplo, si España decide suprimir los aranceles a todos los productos textiles importados procedentes de Irak, se verá obligada, por las reglas de la OMC, a ofrecer las mismas condiciones a todos los fabricantes textiles del mundo cuyos países forman parte de la OMC. Por tanto, ningún país puede conceder a otro ventajas comerciales especiales ni ejercer discriminación contra él.
Todos los países pueden beneficiarse de cualquier reducción que se haga de los obstáculos al comercio. Este principio básico tiene varias excepciones. Las más importantes son las que se refieren a los acuerdos de integración regional (zonas de libre comercio y uniones aduaneras) y las concesiones a los países en desarrollo.
Por el principio de transparencia los gobiernos se comprometen a eliminar todo tipo de barreras (cuantitativas y cualitativas) no arancelarias y a sustituirlas por barreras arancelarias. Se considera que la protección de las industrias nacionales debe efectuarse esencialmente mediante aranceles y no con otras medidas, como cuotas o contingentes, normas parasanitarias, restricciones voluntarias a la exportación y otras prácticas restrictivas no arancelarias que han ido disminuyendo gracias a la intervención de la OMC. El ejemplo más claro de restricciones cuantitativas lo constituye el sector de las fibras textiles y prendas de vestir, cuyo comercio se rige por el Acuerdo Multifibras, a través del cual los países más desarrollados negocian con los países en vías de desarrollo el acceso de los productos textiles a sus mercados. Se establecen cuotas entre países y para cada tipo de producto.
A través del principio de no discriminación se tratan de eliminar políticas que alteran la competencia comercial entre países. Este es el caso de los efectos del dumping o de las subvenciones, reglas de libertad de tránsito, política de empresas públicas, etc. No obstante, la actuación del GATT en estos temas ha sido, por el momento, limitada.
Por último, la OMC autoriza dar un trato preferencial a los países en vías de desarrollo. Se incluyen distintas medidas.
La cláusula de habilitación permite llevar a cabo acuerdos multilaterales sobre medidas no arancelarias, establecer concesiones arancelarias a través del Sistema de Preferencias Generalizadas y dar un tratamiento especial a los países del “cuarto mundo” (los veinte países más pobres).
-       Cláusula de la nación más favorecida: significa que las partes contratantes están obligadas a concederse mutuamente un trato igualmente favorable al que otorguen a cualquier otro país miembro del Acuerdo en sus relaciones comerciales.
-       Principio de transparencia: los gobiernos se comprometen a eliminar todo tipo de barreras (cuantitativas y cualitativas) no arancelarias y a sustituirlas por barreras arancelarias.
-       Principio de no discriminación: se trata de eliminar políticas que alteran la competencia comercial entre países.
-       Trato preferencial a los países en vías de desarrollo.
Las negociaciones arancelarias: Aparte de velar por el cumplimiento de estos principios y resolver las reclamaciones de los países miembros acerca de prácticas comerciales sancionables, otra misión de la OMC es la de servir de marco negociador entre todos sus miembros con el objetivo de reducir las tarifas arancelarias y desmantelar las barreras al comercio. Periódicamente se realizan negociaciones que reciben el nombre de rondas. Hasta el momento ha habido ocho rondas. La última, la ronda de Uruguay se inició en la ciudad balneario uruguaya de Punta del Este en septiembre de 1986, finalizando en Ginebra en diciembre de 1993. Las rondas son cada vez más largas, lo que se explica por la creciente complejidad de los asuntos que se tratan y que abarcan no sólo temas arancelarios.
Rondas de negociación del GATT: En la ronda de Uruguay se decidió crear una Organización Mundial de Comercio (OMC) para reemplazar al GATT y a todos los acuerdos multilaterales existentes.

 
 
Muchas de las empresas que actualmente presentan un mayor grado de internacionalización comenzaron sus exportaciones con stocks sobrantes que no podían colocar en el mercado nacional. Era una forma de reducir inventarios (en muchos casos a precios de saldo) que sólo tenían salida en un mercado con un menor grado de desarrollo y, por tanto, menos exigente. También ha sido característica común a muchos exportadores acudir a mercados extranjeros debido a las condiciones adversas del mercado nacional. En una situación económica recesiva las empresas consideran la alternativa exterior como un medio coyuntural para sobrevivir.

A lo largo de la historia, muchas empresas se han movido en un mercado limitado y protegido que, no obstante, bastaba para alcanzar resultados positivos y poder continuar la actividad empresarial. Sin embargo, la falta de competencia real permitió que se dieran situaciones de baja productividad, tanto de trabajo como de capital, y que se diera una dirección deficiente que no utilizaba las nuevas técnicas de gestión, planificación e información. Por el contrario, las empresas bien gestionadas, que contaban con una imagen de marca y una cuota de mercado significativa, pudieron desenvolverse correctamente o fueron adquiridas por empresas multinacionales, cuyo objetivo era instalarse en paises estratégicos a la vista de la liberalización del propio mercado y de la integración plena en la U. E.

Hasta hace poco, la necesidad de salir al extranjero no obedecía a un plan de exportación detallado y puesto en práctica con medios suficientes, sino, más bien, a pedidos ocasionales de clientes foráneos o a una actitud defensiva de las empresas que veían cómo su mercado interno se reducía. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la expansión internacional de la empresa debe ser un componente central de su estrategia y, en muchos casos, un elemento imprescindible si se quiere obtener un rendimiento sostenido y rentable de la cifra de negocios.

La necesidad de salir al exterior y avanzar en el proceso de internacionalización se justifica desde todos los puntos de vista:  productivo, comercial, financiero y de recursos humanos.

A las empresas locales, cuyo mercado interior atraviesa una fase recesiva, la exportación les permitirá utilizar toda o gran parte de su capacidad productiva que, de lo contrario, no se aprovecharía.

Hay productos cuya venta depende mucho de las estaciones del año; si estos productos de temporada se venden en países con estaciones climatológicas opuestas a las del mercado local se aprovecha la capacidad productiva y se logra una mayor capacidad de ventas. Un ejemplo es el caso de los fabricantes españoles de calzado, que cuando en España es temporada de invierno pueden vender sus excedentes de verano en Australia, Argentina o Sudáfrica.

La obtención de ventajas competitivas en los factores de producción constituye un aliciente para salir a otros países. Muchas empresas, desde las industrias textiles hasta las de informática han trasladado su producción a países en desarrollo donde la mano de obra es más barata, obteniendo una ventaja competitiva a través de los costes. Un ejemplo son las empresas españolas del sector textil, que han desplazado parte de su producción al norte de África o a Marruecos.

La gran oferta de recursos naturales o materias primas hace que las grandes multinacionales que operan en estos sectores se establezcan en los países donde estos productos son abundantes. Las multinacionales del sector del café, los productos tropicales o la madera han realizado fuertes inversiones en países latinoamericanos para abastecerse de productos que luego son procesados y consumidos en países industrializados.
Las grandes organizaciones aprovechan al máximo las ventajas competitivas de cada país en las distintas fases de la producción. El diseño, la producción y el consumo se realizan en diferentes países. Un ejemplo es la industria electrónica.




El modelo de Porter


El economista norteamericano M. Porter considera que el entorno en el que se mueve la empresa se puede definir como un núcleo competitivo que está formado no sólo por los factores productivos, sino también por un conjunto de cinco agentes y fuerzas que operan en el mercado y que hacen que cada sector presente un perfil de competitividad distinto.

 


Adaptando este modelo a un país, Porter consideró las cinco fuerzas de la siguiente manera:

la demanda interna, la dotación de recursos productivos, la relación entre empresas, el nivel de competencia y la actuación del gobierno. Veamos la importancia de cada uno de ellos.

La demanda interna es un factor determinante en la capacidad para competir internacionalmente que tienen las empresas de un país. El tamaño del mercado interno es importante en una primera fase, pero no decisivo en las etapas posteriores, como lo demuestra la existencia de grandes multinacionales holandesas o suizas que se han expandido a partir de mercados internos reducidos.

En este sentido, los aspectos cualitativos de la demanda tienen gran importancia para la expansión internacional de la empresa. Cuanto más exigentes sean los consumidores y más sofisticadas sean sus necesidades, en mayor medida estarán obligadas las empresas a mejorar su oferta de productos. Asimismo, el hecho de que sus clientes nacionales también compren en mercados exteriores obligará a la empresa a informarse y a estar al día de las ofertas del extranjero. Finalmente, los países más avanzados tecnológicamente, como Estados Unidos o Japón, influyen también en las características de la demanda de otros países. Las empresas líderes crean su propia demanda; un ejemplo es el sector de videojuegos, dominado internacionalmente por las empresas japonesas Sega y Nintendo, que han sabido captar la atención de millones de niños y jóvenes en todo el mundo.

Otro factor importante es la dotación de los recursos productivos y su coste. Podemos distinguir entre los recursos naturales (materias primas, población, capital) y aquellos que han sido creados a partir de los naturales (nivel de educación, desarrollo tecnológico, sistema de telecomunicaciones). Existen países, como Estados Unidos, que tienen una amplia oferta de recursos tanto naturales como creados, mientras que otros como Japón tienen carencias de recursos naturales (por ejemplo, la energía), lo que les está llevando a desarrollar otros factores que compensen esas deficiencias.

La relación entre empresas de un mismo sector (cliente-proveedor) o de sectores diferentes también supone ventajas competitivas. Cuando tanto el cliente como el proveedor trabajan en el ámbito internacional tienen la posibilidad de mejorar la calidad de sus respectivos productos. Además, los avances o tendencias detectadas en un país extranjero pueden introducirse en el mercado interno. La relación entre empresas de distintos sectores (plasmadas en alianzas y acuerdos de cooperación en investigación y desarrollo, distribución o promoción) también contribuye a mejorar la competitividad.

El nivel de competencia de un sector también incide en la competitividad de las empresas. Cuando la competencia es muy fuerte, las empresas tienden a mejorar, ser más creativas o especializarse como única forma de sobrevivir. Otra alternativa es salir al exterior para aprovechar economías de escala que no pueden conseguir en su mercado debido a la elevada competencia.

Por último, el Gobierno, a través de una acertada política económica también tiene cierto margen para mejorar la competitividad internacional de las empresas. El dilema se plantea al elegir entre una política intervencionista que mediante ayudas y subvenciones trate de beneficiar directamente a las empresas, o una política de libre mercado que mejore la relación entre las empresas, potenciando sus ventajas competitivas y eliminando obstáculos, monopolios y otras barreras que favorezcan la expansión de aquellas empresas más eficientes y dinámicas.
LAS BASES DE LA COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL

CONCEPTO DE COMPETITIVIDAD

Es difícil definir el concepto de competitividad, aunque sus consecuencias suponen un cambio constante en la estructura del comercio mundial, tanto entre países como entre sectores industriales. La competitividad es una variable compleja a la que afectan un gran número de factores tanto de tipo macroeconómico como microeconómico.

En un nivel macroeconómico, la competitividad acostumbra a medirse por los llamados tipos de cambio efectivos reales (TCER). Se trata de unos indicadores elaborados por organismos internacionales (OCDE, FMI o UE) en los que comparan los costes y precios relativos de un país con los de otros países, todos ellos expresados en una misma moneda. Para elaborar este índice se utilizan diferentes criterios, como son los precios de los bienes industriales, los costes laborales o los precios de los productos exportados.

Un país competitivo venderá bienes y servicios a nivel internacional y aumentará progresivamente la renta real de sus habitantes. Para ello es necesario aumentar la productividad, es decir, obtener una producción mayor con la misma cantidad de trabajo y mejorar la relación calidad/precio de los productos. También será necesario vender esa producción en el exterior mediante el marketing internacional adecuado.

El estudio de la competitividad en términos macroeconómicos exige analizar el sector en el que actúa la empresa, así como su propia estrategia empresarial. Cada sector es diferente en cuanto a utilización de factores de producción, consumo de inputs, capacidad de la explotación de economías de escala y de innovaciones tecnológicas. A todo ello hay que añadir las características particulares de cada empresa. La competitividad en la empresa va asociada a la obtención de beneficios a largo plazo, lo que significará una mejor remuneración de los factores productivos y una participación creciente de sus productos en los mercados internacionales.

 
FACTORES DE COMPETITIVIDAD DE UN PAÍS

El Informe de competitividad mundial.


En el Informe de competitividad mundial realizado anualmente por el Foro Económico Mundial y la escuela de negocios IMD (ambos con sede en Suiza), se considera que una empresa es más competitiva que otra si obtiene mejores resultados económicos, entendiendo por éstos aumentar o al menos mantener su cuota de mercado nacional e internacional y, simultáneamente, alcanzar una senda de rentabilidad y crecimiento sostenido.

Con estos datos el informe considera que un país es competitivo si lo son sus empresas, o unidades productivas.

La filosofía de este informe se basa en defender que el éxito en los mercados está determinado por la coexistencia de tres factores básicos:

§  La dotación de recursos productivos en sentido amplio, entendiendo por éstos: capital humano, infraestructuras, tecnología y sistemas de financiación que promuevan la inversión.

§  La política económica del gobierno y la gestión realizada por los directivos de las empresas, que son los responsables de identificar y explotar las ventajas competitivas.

§  El grado de apertura de la economía al exterior, que refuerza la unión entre los dos factores anteriores.

¿Qué criterios se siguen para la elaboración de este informe?

El informe se realiza en base a los principales indicadores macroeconómicos y de desarrollo de los países, que se completan con una encuesta a más de 15.000 ejecutivos de todo el mundo. Se analizan ocho criterios según los cuales se determina la competitividad de los países. Éstos son:

1.      Potencial económico nacional. Se considera que existe una relación directa entre la competencia del mercado interno y la competitividad de las empresas en el contexto internacional.

2.      Internacionalización. Se analiza la participación de cada país en los flujos comerciales y de inversión en el mercado internacional

3.      Gobierno. Una política económica del gobierno que favorezca la competencia entre empresas, establezca un marco macroeconómico y social estable y reduzca la incertidumbre contribuirá a la obtención de buenos resultados económicos de sus empresas en el exterior.

4.      Financiación. Se considera la calidad y amplitud de los servicios financieros a los que tienen acceso las empresas y el funcionamiento de los mercados de valores.

5.      Infraestructura. Comprende tanto la dotación de recursos naturales (materias primas o energía) como los sistemas de transportes y telecomunicaciones que permitan el máximo desarrollo de las empresas.

6.      Dirección. Se valora el grado con que las empresas son dirigidas de acuerdo con unas técnicas innovadoras y eficientes.

7.      Ciencia y tecnología. Se evalúan las capacidades de creación y divulgación de avances tecnológicos y conocimientos científicos como un elemento esencial para el desarrollo sostenido de los países.

8.      Capital humano. Se analiza la dotación del factor trabajo, tanto en su aspecto cuantitativo (población activa/población total) como cualitativo (motivación y cualificación de la mano de obra); también se consideran las condiciones de vida de la población de acuerdo con los índices de inversión en sanidad y ocio.

El concepto de competitividad que se refleja a través de todos estos factores es el de ventajas competitivas, concepto más amplio que el de la ventaja comparativa de las teorías clásicas del comercio internacional, tratadas en el tema 1. En el mundo actual, la competitividad se ve afectada por muchas variables, que además están sometidas a la influencia de todos los agentes económicos y sociales.


viernes, 28 de junio de 2013

COMERCIO INTERNACIONAL Y CICLO DE VIDA DEL PRODUCTO


 Muchos productos experimentan un ciclo de vida que se inicia en un país industrializado cuando una empresa diseña y fabrica un nuevo producto y comienza a exportarlo. En una segunda fase otros países industrializados entran en la producción, para pasar a fabricarse finalmente en países en vías de desarrollo y desde allí exportarse al país en donde comenzó el ciclo. A medida que un producto se mueve desde una fase inicial en la que requiere grandes inversiones de I+D, a procesos de producción más intensivos en mano de obra menos especializada, será más atractivo de fabricar en mercados extranjeros. Originalmente el modelo se refería a productos fabricados en Estados Unidos, pero se puede aplicar a otros países industrializados. Es un modelo dinámico que muestra cómo las ventajas competitivas de los países se van modificando a medida que el producto avanza en su proceso de comercialización.

El modelo establece que el ciclo de vida de un producto manufacturado pasa por cuatro etapas sucesivas y diferenciadas: introducción, crecimiento, madurez y declive (ver cuadro).

·         Introducción. En esta primera etapa la innovación del producto, su fabricación y venta posterior se realizan en el mismo país, ya que los empresarios conocen el mercado y existe una fuerte correlación entre la producción y las necesidades del consumidor. La innovación tiene lugar en países desarrollados que cuentan con una amplia población de consumidores de renta media-alta dispuesta a adquirir nuevos productos. En estos países existen técnicos especializados que facilitarán las actividades de I+D.

El proceso productivo es, en general, más intensivo en mano de obra de lo que será en fases posteriores debido a que la producción en serie no se alcanza en esta primera fase. Por otra parte, el empresario innovador goza de un cierto monopolicen la fabricación y venta del producto. La demanda es todavía limitada y bastante inelástica al precio. Se inician las exportaciones.

·         Crecimiento. La existencia de beneficios monopolísticos atrae al sector a los competidores. El crecimiento de la demanda interna, así como de los mercados exteriores, justifican un aumento de la producción. Puede incluso fabricarse en países extranjeros con un mercado potencial grande y en los que el coste del transporte y las barreras arancelarias sean lo suficientemente elevadas como para justificar la descentralización. Pueden aparecer, así mismo, competidores extranjeros.

En esta etapa se inicia la fabricación en serie y la incorporación de nuevos equipos que permiten pasar a una producción cada vez más intensiva en capital. La demanda se vuelve más elástica ante las variaciones de los precios, debido al mayor número de competidores que hay en el sector. Desaparecen los beneficios monopolísticos de la empresa introductora del producto, e incluso puede iniciarse una guerra de precios.

·         Madurez. En esta fase el producto se convierte en un bien de uso común debido al incremento de la demanda y del número de fabricantes. La disminución de beneficios como consecuencia de la mayor competencia hace que las empresas modifiquen sus estrategias, bien sobre la base de precios más bajos –que son posibles gracias a costes de producción más bajos-, o bien sobre la base de la diferenciación.

A medida que esta fase avanza, algunas empresas no pueden sostener sus costes de producción con unos precios tan bajos, por lo que desaparecen del sector. En algunos productos se traslada la fabricación hacia países en vías de desarrollo donde la mano de obra es abundante y barata, con lo que se obtienen ventajas en costes que permiten disminuir el precio del producto y permiten a la empresa mantenerse en el mercado.

·         Declive. En esta última etapa, el producto deja de ser atractivo, ya que se han introducido en el mercado otros productos similares más innovadores o de mejor calidad. La producción y la demanda en los países industriales tiende a reducirse. En cualquier caso, la demanda crece en los países en vías de desarrollo que es donde se produce mayoritariamente y desde donde se exporta a los países desarrollados.

 

 
Introducción
Crecimiento
Madurez
Declive
Se produce sólo en el país de origen                           
        X
 
 
 
Se exporta a otros países desde el país de origen
        X
         X
 
 
Surgen competidores en países desarrollados
 
         X
        X
 
El país de origen produce en el exterior
 
 
        X
       X
Se produce en países en vías de desarrollo
 
 
        X
       X 
Se exporta al país de origen
 
 
 
       X

 

El modelo no hace referencia a la duración de cada etapa, si bien en la actualidad el paso de la fase de introducción a la de crecimiento es cada vez más rápido, especialmente en sectores como la informática o la electrónica, en los que la innovación tecnológica es tan continua que las etapas del ciclo de vida del producto se superponen.

Este modelo no puede aplicarse a aquellos bienes de demanda muy estable y rígida –generalmente bienes de lujo como joyas y pieles- en los que el coste unitario difícilmente puede abaratarse con economías de escala y que los consumidores compran independientemente del precio. Éste sería el caso, también, de productos con un alto coste de transporte que impide su comercialización a nivel internacional.

Finalmente, el modelo tampoco se cumple en algunos productos fabricados por grandes multinacionales que están en disposición de desarrollar una estrategia global, por lo que en algunos casos la fabricación de un producto en su fase de lanzamiento se realiza en un país distinto al de origen. Ésta es la situación de la industria del automóvil que fabrica en países extranjeros. También puede suceder que se lance simultáneamente en el propio país de origen y en el extranjero, o incluso en todo el mundo, estrategia utilizada habitualmente por IBM o por Microsoft.
 
 

EL COMERCIO INTERNACIONAL EN UNA SITUACIÓN DE COMPETENCIA IMPERFECTA

A partir de la segunda guerra mundial el crecimiento del comercio exterior se produce sobre todo entre países industrializados con una dotación de factores de producción similar –actualmente el comercio entre los países de la OCDE representa dos terceras partes del volumen del comercio mundial-. Esta evidencia empírica ha llevado a desarrollar otras teorías, que completan el análisis clásico, para justificar el intercambio comercial entre países en los que existe una situación de competencia imperfecta más en consonancia con la realidad actual del mercado. De entre estos nuevos enfoques los más relevantes se refieren a economías de escala, tecnología y diferenciación de productos.

Comercio internacional y economías de escala.

 
¿Qué son las economías de escala? ¿Cómo afectan?

La primera consecuencia de las economías de escala es que como resultado de los rendimientos crecientes que las empresas están en disposición de obtener, puede producirse una concentración de la producción en unas pocas empresas, formándose así un oligopolio de oferta. En general, en un mercado oligopolístico no se da la situación de beneficios monopolísticos como los que obtiene una sola empresa, pero se está muy lejos de la situación de competencia perfecta deseable.

Las teorías explicativas del comercio internacional en términos de economías de escala demuestran que se producirá comercio entre países incluso en el caso hipotético de que todos tuvieran la misma dotación de factores productivos y fueran empleados con igual productividad en todos los sectores industriales. Gracias a las economías de escala, los países que tengan una capacidad de producción mayor (quizá porque el mercado interior es más amplio), obtendrán ventajas competitivas en la fabricación de ciertos productos, por lo que es lógico que se especialicen en ellos.

 Comercio internacional y tecnología.


Existen modelos teóricos que establecen que una empresa o país que consigue una ventaja tecnológica en la producción de un bien –ya sea en el proceso de fabricación, la calidad o el diseño- tenderá a exportarlo. Cuando esta innovación se conozca en el exterior la ventaja competitiva desaparecerá, pero surgirán nuevas tecnologías (en el propio país o en otros países) que contribuyan a incrementar el comercio internacional. Además, estas innovaciones estarán concentradas en un determinado sector industrial, por lo que aparecerán economías de escala dinámicas, es decir, que supongan una reducción de los costes medios de producción como consecuencia del avance técnico. Un ejemplo de este fenómeno es la mejora tecnológica continua que se está produciendo en el sector de la informática de consumo, que explica, en gran medida, el alto grado de internacionalización de sus empresas.

La importancia de la tecnología en los flujos comerciales internacionales también se encuentra respaldada por estudios experimentales. En un análisis realizado sobre 40 sectores industriales en 22 países de la OCDE se llegaba a la conclusión de que la cuota de mercado sectorial de cada país en las exportaciones mundiales podía explicarse, en la mayoría de los casos, mediante la cuota de patentes en el sector que cada país tenía en Estados Unidos. La interpretación que se da a este hecho es que la competitividad puede explicarse únicamente por una ventaja tecnológica, sin ninguna consideración a los precios de los factores de producción.

Otro estudio realizado demuestra que los países que han experimentad un mayor crecimiento en la posguerra han sido aquellos en los que los costes laborales unitarios han crecido más rápidamente, como Alemania y Japón; por tanto, cabe concluir, que los factores tecnológicos y la capacidad inversora de un país explican, en mayor medida, el aumento de su actividad internacional que los costes laborales, las diferencias de crecimiento del PIB y las exportaciones.

Actualmente, las grandes diferencias tecnológicas entre países conducen a la especialización de los menos desarrollados en productos de más bajo contenido tecnológico, lo que supone una limitación a su capacidad de crecimiento en el futuro. Se plantea la cuestión de si una ventaja absoluta como es la tecnología tiene primacía sobre las ventajas comparativas en los factores de producción tradicionales como trabajo o capital. Su dominio explica en gran parte la composición de flujos comerciales por países y mercancías a lo largo del tiempo.

 Comercio internacional y diferenciación del producto.


Otra de las características del comercio exterior en las últimas décadas ha sido el aumento del comercio intraindustrial, es decir, de la exportación e importación simultánea en un mismo país de productos que pertenecen al mismo sector. Un ejemplo es la industria del automóvil en su conjunto (fabricantes de coches, empresas auxiliares, componentes, etc.).

Este fenómeno puede explicarse por la existencia de productos diferenciados. Según algunos autores, el elemento que más influye en los intercambios internacionales de productos manufacturados es la estructura de la demanda en cuanto a diferentes características, tipos y calidades de productos que se consumen en un país. Si los gustos tienden a ser parecidos en países con un nivel de desarrollo similar, el comercio internacional de productos manufacturados tenderá a ser mayor en estos países. Las empresas producen bienes que, aunque son muy parecidos a otros existentes en el mercado, incorporan ciertas especificaciones (calidad, diseño, prestaciones) que suponen una diferenciación del producto y una forma de competencia alternativa a la competencia en precios. Además, sirven como una barrera de entrada de nuevas empresas en el mercado.

En general, es de esperar que el comercio intraindustrial aumente en relación directa al grado de diferenciación del producto. Esto es especialmente cierto en bienes cuya fabricación es compleja y que, además, ofrecen una elevada gama de modelos.